La tecnología hoy en día no es
más que una herramienta indispensable en la vida de la humanidad, incluso me
atrevería a decir que más que un requerimiento o necesidad para la solución de
los problemas que a diario nos llegan a perturbar, es una prótesis, una extensión
misma de nuestro espacio físico el cual llevamos a dimensiones inimaginables, a
veces a capricho propio, a veces resolviendo paradigmas importantes basados en
los mismos avances.
Creo firmemente que la sociedad
debe si bien enfocar, o tal vez en caminar, todas las grandes herramientas
desarrolladas, creadas y lanzadas al mercado, sobre la línea del promover,
sobre todo estimular, el pensamiento racional de las personas, así evitando la
conformidad, pero aún más preocupante la pereza mental que se desarrolla en
todos nosotros.
Aquella conciencia que no puede
desarrollar una maquina es la que debe dominar, prevalecer sobre todo tipo de
pensamiento futurista, dándoles su lugar a las mismas maquinas, sin hacernos títeres,
simples androides esperando que todo este resuelto por las maquinas que
estropean nuestra propia independencia.
Démosle un lugar a toda la tecnología
que nos rodea, pero aún más a nuestro pensamiento que nos ha elevado,
idealizado, elogiado como la raza
dominante en el planeta. Antes de llegar a un cataclismo, depresivo y
aún más destructivo de nuestra humanidad.
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